Cuando tengas un conflicto con otra persona, no te centres en esa persona; céntrate en tí.
Centrarse en el otro supone hacerlo en términos de crítica. Centrarte en tí supone hacerlo en términos de salvación.
En este sentido, pensar en el otro te enreda con él, con "eso" de tí que refleja lo mismo. Pensar en tí, por lo tanto, es liberarte de él y de "eso" en tí.
Sólo amor en la conjunción. En la disjunción, tú, unidad de "sí mismo".
Graciela Bárbulo
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